La literatura de aventuras se construye en torno a viajes, peligros, descubrimientos y pruebas que obligan al héroe a avanzar constantemente. Expediciones a tierras desconocidas, búsquedas de tesoros, fugas, batallas y misiones arriesgadas suelen ocupar el centro de la acción.
A diferencia de la fantasía o la ciencia ficción, la aventura no se define por la naturaleza de su mundo, sino por el carácter de su trama. Una historia de aventuras puede transcurrir casi en cualquier lugar, desde un reino medieval hasta un planeta lejano, siempre que el movimiento, el riesgo y la exploración de lo desconocido permanezcan en su centro.